Hay momentos que te llenan el alma, y lo que vivimos en la Escuela ProA de La Falda fue, sin dudas, uno de ellos. Tuvimos el honor de ser invitados a su acto de colación, y no fue una entrega de diplomas más. Fue la celebración de la segunda camada de egresados, pero con un condimento especial: por primera vez, los chicos pudieron despedirse dentro de sus propias instalaciones.
Hemos visto a estos chicos crecer, transformarse y hoy, verlos terminar su etapa secundaria, es una motivación enorme. Sentir que, de alguna manera, el CIT puso su granito de arena en su formación nos llena de un orgullo difícil de explicar.
Hubo algo mágico en el ambiente al hacerlo en la misma escuela. Ese sentido de pertenencia, de haber luchado por un espacio y hoy estar ahí, celebrando bajo techo propio, le dio al acto una calidez única. Ya no eran «visitantes» en otro lado; estaban en su hogar, rodeados de sus bancos, sus paredes y su gente.
Desde el CIT solo tenemos palabras de agradecimiento por hacernos parte de su historia y, sobre todo, los mejores deseos para estos graduados.
Chicos: salgan al mundo con la misma fuerza con la que cuidaron su escuela. ¡Mucha suerte en esta nueva etapa, los vamos a extrañar pero sabemos que están listos para lo que sea! Las puertas del CIt estarán siempre abiertas para ustedes!









